Objetivo de la actividad: Ayudar a los participantes a ponerse en el lugar de otra persona (real o imaginaria), reflexionando sobre lo que esa persona podría estar sintiendo, pensando, diciendo y haciendo. Esto fomenta la empatía, la escucha activa y el trabajo en equipo — no se necesitan materiales visuales.
Preparación: Elige a una persona o personaje para explorar. Puedes escoger un caso tú mismo o pedir al grupo que sugiera uno. Algunas ideas incluyen:
- Un compañero que no participa mucho en las actividades grupales.
- Alguien nuevo en el grupo que aún no conoce a nadie.
- Una persona que rompió una regla y tuvo problemas.
- Alguien que parece triste o molesto últimamente.
- Un perfil inventado, por ejemplo: “Martín, 15 años, no quiere jugar con los demás.”
Inicio de la actividad: Explica que muchas veces vemos lo que las personas hacen o dicen, pero no siempre nos detenemos a imaginar qué sienten o piensan por dentro. Esta actividad nos ayudará a imaginar y comprender distintas realidades.
Puedes decir algo como: “Hoy vamos a imaginar ser otra persona. Trataremos de ver el mundo desde su perspectiva — entendiendo qué siente, piensa, dice y hace. Esto es clave para mejorar cómo vivimos juntos, cómo nos apoyamos y cómo evitamos juzgar sin conocer.”
Implementación: Trabaja en grupos pequeños o con el grupo completo (dependiendo del tamaño). Pídeles que respondan estas 4 preguntas guiadas, ya sea en voz alta o por escrito, una a la vez. No se necesitan ayudas visuales, solo una reflexión estructurada. Haz cada pregunta y deja tiempo para pensar o discutir:
- ¿Qué crees que esta persona está sintiendo? (por ejemplo: nerviosa, triste, insegura, sola, esperanzada...)
- ¿Qué podría estar pensando esta persona por dentro, aunque no lo diga? (por ejemplo: “No encajo”, “Ojalá alguien me hablara”, “No sé si lo estoy haciendo bien.”)
- ¿Qué tipo de cosas suele decir o cómo se comunica con los demás? (por ejemplo: “No quiero jugar”, “Déjenme en paz”, silencio, bromas...)
- ¿Qué hace cuando está con el grupo o durante las actividades? (por ejemplo: se queda atrás, hace una rabieta, ayuda en silencio sin llamar la atención...)
Si lo consideras útil, puedes escribir las ideas en una pizarra o cartel.
Puesta en común: Invita a los grupos (o a los individuos) a compartir lo que han pensado. Puedes preguntar:
- ¿Te sorprendió algo al imaginar su punto de vista?
- ¿Te hizo pensar en alguien real?
- ¿Qué podríamos hacer como grupo para ayudar a esta persona?
- ¿Somos más parecidos de lo que pensamos?
Luego, pide a cada participante que piense en una persona real en su vida a la que le gustaría mostrar más empatía o comprensión.
Ofrece estas dos preguntas de reflexión para que escriban o compartan en voz alta:
- ¿Qué podría hacer esta semana para ser más amable con alguien que podría estar pasando un momento difícil?
- ¿Cómo cambiarían las cosas si, antes de juzgar, intentara imaginar cómo se siente la otra persona?
Materiales: Ninguno.